Carácter propio

MISIÓN

Somos un colegio confesional católico de iniciativa social que tiene por titular a la Fundación Padre Marín Triana. Ofrecemos formación integral a los alumnos a los que capacitamos para desenvolverse con éxito en la sociedad, con espíritu crítico y sentido de la responsabilidad; ponemos a la persona del educando en el centro a la que infundimos una conciencia cristiana; promovemos el diálogo fe, cultura, vida, e integramos a las familias en nuestra misión educativa. Somos accesibles a todos los niveles socioculturales y contamos con un personal docente identificado con nuestro ideario que busca la excelencia en la formación de nuestros alumnos.

VISIÓN

Queremos ser un centro reconocido por:

  • Proporcionar una formación integral al alumnado: cognitiva, tecnológica, estética, afectiva y volitiva, social, ética y religiosa.
  • Ayudar a que nuestros alumnos alcancen una excelente formación académica.
  • Conseguir que los miembros de nuestra comunidad educativa manifiesten su “orgullo de pertenecer al centro”.
  • Formación continua de los profesores especialmente en innovación educativa.
  • Oferta educativa completa (desde 2 años hasta la universidad) e innovadora (proyecto educación infantil, enseñanza del inglés, metodologías didácticas y nuevas tecnologías).
VALORES

Para alcanzar los objetivos que nos hemos propuesto, fomentamos los siguientes valores: compromiso, responsabilidad, espíritu crítico, trabajo en equipo, búsqueda de la mejora continua y la excelencia, gusto por el trabajo bien hecho, orden y armonía, accesibilidad – cercanía (alumnos – familias), ambiente alegre y familiar y transparencia.

Ideario

IDEARIO

FINALIDADES

1. VALORES DEMOCRÁTICOSConocer y hacer propios valores personales y sociales que favorezcan la convivencia democrática y la responsabilidad ciudadana
2. PARTICIPACIÓNRegular los cauces de participación y gestión del centro para garantizar una gestión corresponsable.  

Facilitar el desarrollo de aptitudes y cualidades profesionales y personales de todos los profesores que favorezcan la concepción del centro como comunidad corresponsable.

Favorecer la participación responsable de los alumnos en la comunidad escolar.

Potenciar la asociación de padres como medio para canalizar las necesidades e inquietudes de sus miembros, en estrecha colaboración con el proyecto educativo del centro.

3. APRENDER A APRENDERFavorecer la adquisición de una madurez personal, desarrollando las capacidades intelectuales, afectivas y sociales que le permitan aprender a lo largo de la vida de forma autónoma.  

Potenciar los aprendizajes significativos, basados primordialmente en una memorización comprensiva y no meramente repetitiva o mecánica.

Enseñar a utilizar los conocimientos y destrezas adquiridos para afrontar los problemas de su experiencia diaria.

Fomentar la asimilación sistemática y crítica de la cultura entendida como patrimonio de conocimientos, valores, costumbres, creencias y formas de vida.

Cuidar la enseñanza de cada asignatura, poniendo mayor énfasis en los aspectos instrumentales y buscando el rigor científico para fomentar la capacidad de observación y crítica y la adquisición de
hábitos de trabajo intelectual.

Seleccionar las técnicas más adecuadas para favorecer la motivación y la actividad.

Considerar el esfuerzo como un medio educativo para el proceso de personalización y socialización.

4. RECONOCIMIENTO DE LA FUNCIÓN DOCENTEProporcionar al profesorado los medios y condiciones que le permitan desarrollar una acción educativa de calidad, posibilitando especialmente el trabajo en equipo y su formación permanente.  

Posibilitar la acción investigadora del profesorado con la finalidad de mejorar o modificar la práctica educativa y potenciar, a su vez, el enriquecimiento personal.

5. MEJORA CONTINUAHacer de la evaluación, tanto del profesorado y del alumnado como de los padres y empresas, un proceso eficaz de análisis de todo el proceso educativo.  

Gestionar eficazmente todos los medios y recursos humanos, materiales y económicos del Centro.

6. LIBERTAD CRISTIANA Y DE CONCIENCIAEncauzar toda la actividad académica del Centro de modo que se desarrolle en un clima de diálogo, respeto y aceptación mutua.
7. ESTILO CRISTIANOPotenciar los procesos de madurez y desarrollo de la propia identidad del alumno, buscando una escala de valores de acuerdo con el modelo de hombre cristiano. Ayudarle a formular y realizar un proyecto personal de vida respetando las distintas etapas psicoevolutivas.  

Fomentar la vivencia cristocéntrica y mariana.

Facilitar el crecimiento espiritual del profesorado como condición para reflejar en la comunidad educativa los valores evangélicos.

8. DIÁLOGO FE, CULTURA, VIDAPresentar las distintas disciplinas desde una visión cristiana que exponga críticamente ciencia y cultura.  

Organizar curricularmente cada asignatura de manera que posibilite al alumno integrar todos los conocimientos de los distintos campos de la ciencia y la cultura para que la persona se convierta en referente de interpretación de dichas realidades.

Fomentar los principios de la Doctrina Social de la Iglesia (DSI) como base para una sólida formación profesional.

9. EDUCACIÓN PERSONALIZADAOrganizar el grupo-clase de forma que se favorezca el aprendizaje de todos y cada uno de los alumnos.  

Impulsar la acción tutorial, individual y grupal, como instrumento para llevar a cabo la orientación educativa y profesional.

10. EDUCACIÓN PERSONALISTADesarrollar la libertad personal desde el ejercicio de la aceptación y el dominio de uno mismo en apertura a los demás, teniendo como referente el cumplimiento del deber.  

Potenciar los aspectos de la racionalidad relacionados con la reflexión y la búsqueda de la verdad. Desarrollar el juicio crítico para apreciar las consecuencias de las conductas personales y el aprecio y discernimiento de valores.

Reconocer la voluntad como medio esencial del progreso personal.

Potenciar la interioridad como medio para favorecer la educación de personas profundas.

Estimular la relación interpersonal entre educando, protagonista de su educación, y educador, el cual ha de combinar empatía y autoridad.

11. PEDAGOGÍA INTEGRALPriorizar el desarrollo armónico de todas las dimensiones del alumno para lograr una unidad personal, con la ayuda imprescindible de la gracia.  

Desarrollar la personalidad del educando en busca de una madurez humana que tienda a la libertad.

12. AMBIENTE DE FAMILIAFavorecer un clima que estimule las relaciones positivas, cuidando los pequeños detalles.  

Procurar la cohesión de la comunidad compartiendo los valores y normas que sustentan nuestra tarea educativa.

Claves de nuestra acción educativa

El estilo educativo que nos define lo concretamos en las claves que explicitamos a continuación:

La persona del educando como valor absoluto y fin en sí misma.

En nuestros centros la persona se convierte en piedra angular de toda la tarea educadora. De ahí que nuestro proceso educativo sea a la vez un proceso de personalización a través de cual se crece en humanidad.

El alumno como protagonista de su propia educación

Concebimos el proceso de enseñanza-aprendizaje como un proceso dinámico en el que el educando es el protagonista, por lo que pretendemos suscitar en él una respuesta positiva y responsable. Al principio, esta tarea empieza siendo ayudada desde el exterior, es heterónoma; progresivamente el alumno va logrando independencia en el proceso educativo hasta adquirir mayores niveles de autonomía.

Los profesores, facilitadores de la tarea, desempeñan un papel insustituible mediante la ayuda al alumno para gobernarse a sí mismo, respetando su libertad pero motivándole desde las razones que impulsan para actuar.
En nuestra propuesta educativa la educación “en” y “para” la libertad se apoya en los siguientes pilares:

  • capacidad de autodominio
  • preocupación por los demás
  • cumplimiento del deber.

Estos tres pilares se sustentan a su vez en el cultivo de la responsabilidad.

Se trata de motivar al alumno para que progresivamente vaya asumiendo la responsabilidad de su autoeducación y comprendiendo que en esa misión nadie le puede suplir. Hay que orientarlo para que vaya perfilando su propio proyecto de vida y para que entienda que ningún aprendizaje se logra sin esfuerzo y, menos aún, si se trata de aprender a ser persona.

Enseñar a pensar bien

Además de los aspectos instruccionales, base de todo proyecto educativo, el nuestro busca potenciar otros aspectos relacionados con la racionalidad. Entre ellos, es prioritario la reflexión que enseña a tomar conciencia de la trascendencia de los actos que se realizan y de sus consecuencias para sí y para los demás; además es medio para descubrir y apreciar los valores y base del discernimiento de los contravalores. Es esencial que la reflexión se acompañe de una educación para el silencio que facilite al alumno no sólo usar la inteligencia, sino escuchar en su interior.

Por otra parte, es necesaria la formación del juicio crítico para dar respuesta a la realidad social sin dejarse manipular por ella; a la vez que fomenta, desde el respeto, la crítica constructiva y conducente a la acción.
Pensar bien posibilita la elección y jerarquización de una escala de valores personal.

Una educación centrada en la cultura del esfuerzo

Reconocemos el esfuerzo como elemento constitutivo del aprendizaje y como garantía de progreso personal. En nuestra sociedad es de enorme importancia que los alumnos tomen conciencia de que el esfuerzo personal genera un alto grado de satisfacción y hace crecer como personas.

Si el entusiasmo es motor que impulsa a la superación, a medida que sepamos crear un clima de entusiasmo en el aula y en el centro, estaremos cautivando a nuestros alumnos para que interioricen esta cultura del esfuerzo.

Una formación al servicio de los demás

Una comunidad educativa que vive en comunión eclesial hace de la convivencia la ocasión cotidiana para vivir su vocación de servicio, desde la conciencia de que la fe es la fuente más profunda de la que se nutre la entrega a los otros.

En un clima de unidad, todos nos ayudamos con el ejemplo compartiendo las alegrías y las dificultades y todo aquello que nos hace sentirnos miembros no sólo de un mismo centro, sino de una “familia” donde somos acogidos y todos nos implicamos responsablemente.

Este clima depende de cada actuación personal y se fomenta con el diálogo, la comprensión y el perdón, buscando siempre la verdad y queriendo el bien.

Una educación que cuida de los pequeños detalles, que cultiva la alegría y el entusiasmo, que propicia de la participación activa desde una cohesión en valores y normas, que acepta y respeta la autoridad prepara para insertarse socialmente con una actitud de servicio en cada acontecimiento de la vida.

En nuestro colegio vivir al servicio de los demás supera los límites del centro para abrirse a la transformación del mundo desde los valores del Evangelio no sólo mientras dura la etapa escolar sino sobre todo cuando acaba, de modo que tratamos de preparar personas que entiendan su profesión y sus cualidades personales como bienes que deben poner a disposición del bien común.

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