En nuestra travesía a lo largo del curso hay momentos especiales en los que se nos invita a rectificar el rumbo de la nave, a navegar con la mirada atenta en el horizonte, en Dios. Uno de esos momentos es la CUARESMA. Tiempo de renovación personal y de cambio.

Con la celebración del Miércoles de Ceniza, cada uno de los que formamos la Comunidad Educativa del Centro Grial, oímos esa señal de partida con la que se nos invita a orientar nuestra nave, a creer que todo puede ser diferente, que todos estamos llamados a tener un corazón renovado, porque si cada uno de nosotros cambia, el mundo que nos rodea, las relaciones con los demás también empiezan a cambiar.

Cuaresma es hacer un hueco a Dios para que ilumine nuestra vida y hagamos posible un mundo nuevo, una tierra nueva, donde haya más justicia y más amor; un mundo donde hombres y mujeres se ayuden y compartan; donde los débiles no tengan que salir perdiendo; donde surjan palabras de amistad y de unión. Esto es vivir al estilo de Jesús. Esto es lo que deseamos y necesitamos: cambiar nuestro interior, nuestra forma equivocada de vivir, sacar de nosotros todo lo bueno que hay, acercarnos a aquel de quien tal vez nos sentimos alejados y crear lazos de perdón y amistad.