Del 15 al 21 de agosto un grupo de alumnas del Grial participaron como voluntarias voluntarias en la gran fiesta de la fe que se ha vivido en España: LA JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD CON BENEDICTO XVI, y ahora nos ofrecen su testimonio

Nuestro servicio ha sido muy variado. La principal tarea la hemos desempeñado en el Parque del Retiro en la fiesta del Perdón. Allí estaban instalados 200 confesonarios. Si no lo vemos es casi imposible creer la cantidad de jóvenes de todos los continentes que se acercaban al sacramento del perdón. Hemos repartido miles de folletos de la confesión, hemos hablado con muchos jóvenes y hemos visto como la gracia de Dios actuaba a través de la generosidad de tantos sacerdotes que pasaron horas y horas disponibles para escuchar, aconsejar, perdonar.

El jueves nuestra misión fue ir a recibir al Papa en su llegada a la nunciatura… ¡Qué regalo!, estuvimos allí colaborando con la Policía para hacer barrera en primerísima línea. Fue el primer momento que vimos al Papa… y a partir de este momento pudimos seguirle muy de cerca en sus desplazamientos o en Cuatro vientos.

Haber sido voluntaria en esta JMJ ha sido un regalo inmerecido porque una vez más hemos podido comprobar que hay más gozo en dar que en recibir…

“No me arrepiento para nada el haber sido partícipe de la JMJ llevada a cabo en Madrid y mucho menos de haber sido voluntaria en esta gran fiesta. Hace unos meses cuando me apunté, no estaba segura de haber hecho lo mejor, dudaba bastante, pues era en verano tenía ganas de irme de vacaciones y me echaba un poquito para atrás.

 

Ahora que ha pasado, he de decir que ha sido una experiencia increíble e inolvidable, he conocido a muchísima gente y me llevo un gran mensaje y grandes amigos. Han sido días de trabajo, de encuentro e intercambio con jóvenes de todo el mundo y de todas partes de España. Jóvenes con mis mismos valores y creencias en una gran ciudad como es Madrid, atentos, como todas nosotras, a las palabras que el Papa tenía para nosotros. Un ambiente genial, de fiesta, de alegría, sin malos rollos y con mucho agradecimiento. Simplemente decir que ha sido mucho mejor que unas vacaciones y que se lo recomiendo a todo el mundo!”

 

“Era mi primera JMJ e iba de voluntaria, y la verdad es que fui sin muchas ganas. Los primeros tres días fueron duros, nos tocó de voluntarias en la feria del perdón en el Retiro y estuvimos haciendo tareas varias. Acabábamos cansadas pero contentísimas por contribuir a que todo saliera lo mejor posible.

Me gustó la feria de vocaciones, había movimientos que no conocía y que resultaban curiosos. Lo que más me impresionó fue ver a tantas monjas y sacerdotes tan sumamente jóvenes.

 

Pero el jueves todo cambió, llegó el Papa y todo se intensificó. Era increíble ver a tanta juventud compartiendo su fe y conviviendo en un cóctel multicultural, siendo muy respetuosos entre sí (en especial con los voluntarios).

Los mensajes del Papa fueron muy claros y concisos, en especial el del encuentro que tuvo con los voluntarios, ¿qué quiere Dios de mí? ¡Buena pregunta!”

“… Sé que se me olvidarán un montón de cosas, y que probablemente en unos años habrá cosas que las vea desde otro punto de vista, me considero una persona realista y luchadora, pero después de ir allí sé que puedo mejorar un montón de cosas, que Dios me ayudará siempre que yo le pida ayuda, pero que también debo darle lo mejor de mí, porque no solo se puede pedir a los demás, si no dar también lo mejor de nosotros.
La vida tiene un gran misterio, y es conocerse cada uno a si mismo y encontrar lo mejor de nosotros para dárselo a los demás, y mientras tanto, hacerles felices de las maneras que creamos que más van a conseguirlo no está nada mal.
Y como dijo Benedicto a todos los que pregunten cómo nos fue, dadles recuerdos de mi parte, que aunque no nos conozcamos mis mejores deseos son para todos ellos”.

 

“Si tuviese que escoger algún momento especial no se me olvidaría la noche en el aeródromo de Cuatro Vientos. Ver a tantísima gente junta que llegan a Madrid desde todos los continentes por la misma razón que vas tú, hace que te des cuenta de la importancia de este tipo de encuentros. También fue genial el domingo, cuando tuvimos la gran suerte de ver a Benedicto XVI tan cerca y pudimos escuchar las palabras que nos tenía preparadas a los voluntarios”.

“Esta JMJ en Madrid me ha parecido una experiencia enriquecedora, única e inolvidable. He tenido la suerte de haber formado parte de esto como voluntaria. Ha sido muy emocionante que los extranjeros o las personas mayores nos agradeciesen nuestra ayuda, nuestra labor, que coreasen: ¡¡voluntarias, voluntarias!!. Lo que me gusto más fue animar a la gente a confesarse, conocíamos a gente además. Soy tímida, pero en esos momentos aparcaba la vergüenza y me acercaba a todos con una sonrisa de alegría y satisfacción (a pesar del cansancio), y saludaba a todos, les parase o no: Poder ver la sonrisa de todas esas personas, el ambiente tan acogedor y festivo, y tener la fortuna de que el Papa me hubiese mirado cuando llegó a Ifema desde el papamóvil, todo eso y más, ha hecho que mereciese la pena madrugar en pleno agosto, no comer como siempre, dormir en el suelo, no llevar el pelo bien arreglado), que me picasen las hormigas, mojarme de pies a cabeza la noche en Cuatro Vientos, etc.

 

Pero había que sacrificarse. Además puedo decir: He vivido una aventura con el Papa con 2 millones de personas de todo el mundo. Que el Papa se quedó con nosotros hasta que acabó la dichosa tormenta.
He conocido a mucha gente, no como yo quería, pero bueno..Ahora queda el recuerdo de este evento, y hacer lo que el Papa nos ha dejado en nuestras manos, es nuestra tarea cristiana”.

 

“…El día que mas disfruté fue el del Vía crucis que pudimos entrar en Cibeles, conocimos a otros jóvenes e hicimos amistad, jóvenes de otros países que eran igual que nosotros y compartían la fe en Cristo. Tuvimos la suerte de trabajar en la nunciatura para la llegada del Papa, la primera vez que lo vi, me dio fuerzas y me llenó de alegría. También en Cuatro Vientos pese a la lluvia y el frío; cuando salió el Papa todos arriba. La reunión del Papa con el voluntariado fue asombrosa; éramos pocos en comparación con el resto de eventos a los que asistimos y en ese momento las palabras del Papa y su mensaje era para nosotros, lo sentimos más cercano, cuando giré la cabeza para ver a mis compañeras estábamos todas igual, con los ojos en lágrimas a punto de llorar. Fue una bonita despedida y un recuerdo único”.

 

ALUMNAS DEL GRIAL